Según han explicado a Europa Press los arqueólogos la empresa Ares Aqueología, que está al mando de estos trabajos, se han encontrado además restos de casas antiguas anteriores a la construcción de la cárcel, que fue utilizada como prisión por primera vez hace más de quinientos años.

En estos nuevos trabajos los arqueólogos han encontrado habitáculos carcelarios que estaban tapiados, por lo que se ha podido comprobar cómo eran realmente estas instalaciones.

Así, se han encontrado restos de cerámica y platos rotos en los que comían los encarcelados, además de restos de grilletes en las paredes.

La celda mejor conservada, que data del siglo XIX, ha revelado además qué comían los presos de esta instalación, ya que se han encontrado desde raspas de pescado hasta restos de conejo, pollo, vaca y cordero.

También se han hallado restos de carbón en las paredes, lo que para los arqueólogos parece indicar que utilizaban este material para calentarse.

CÁRCEL DESDE EL SIGLO XVI

Tal y como han explicado los responsables de Ares Arqueología, la Casa del Corregidor fue la cárcel real de Cuenca y data del siglo XVI, posteriormente ampliada en el siglo XVIII por el aumento de las condenas a prisión y de la población de la época.

La instalación comenzó a utilizarse además como juzgado provincial a partir de ese momento, funciones que mantuvo durante la Guerra Civil, tal y como revelaron hallazgos de excavaciones previas, donde se llegaron a encontrar documentos jurídicos que databan desde el siglo XV.

La Casa del Corregidor es actualmente de propiedad municipal y es el Consorcio Ciudad de Cuenca quien está gestionando esta fase de las obras así como los nuevos estudios arquitectónicos.

Por el momento, los trabajos arqueológicos no han terminado y se espera que en enero esté listo el informe completo.